La falacia del jugador
Imagina que estás jugando a cara y cruz con un amigo. Tú siempre juegas cara. La cantidad que te juegas cada vez la eliges tú.
Estás lanzando una moneda tuya, que sabes que NO está trucada.
Imagina que llevas una racha de cinco cruces en tu contra.
La mayoría de las personas pensaría: “Si lleva una racha de cinco cruces, ahora es mucho más probable que salga cara. Es el momento de apostar fuerte y recuperarme de mis pérdidas”.
Ese mismo planteamiento, trasladado a los mercados financieros: bolsa, futuros, forex, etc, lo adopta mucha gente: “Lleva mucho tiempo bajando, tiene que estar cerca del mínimo. Se va a dar la vuelta de un momento a otro. Es el momento de entrar fuerte y recuperarme de mis pérdidas“.
En estas afirmaciones encontramos dos de los pecados capitales que suelen conducir a la ruina:
1) Entrar “contra tendencia” buscando entrar en el punto de inflexión, comprando en el mínimo (o vendiendo en el máximo). Muchas personas se obsesionan en intentar entrar en máximos o mínimos, dado que lo consideran una especie de prueba de superioridad mental: “Qué listo soy, he entrado en el momento exacto en que se ha girado el precio“. Sin embargo, entrar en máximos o mínimos no es cuestión de habilidad, sino de suerte. Cualquiera que centre su sistema de inversión en intentar localizar los máximos y mínimos es casi seguro que terminará perdiendo dinero.
2) Incrementar el tamaño de la apuesta cuando vamos perdiendo es otra fórmula bastante segura de arruinarnos. Los inversores prudentes hacen justo lo contrario. Conforme van perdiendo cada vez asumen menos riesgo y disminuyen el tamaño de las operaciones.
Si te fijas en lo que haces, irás aprendiendo y cada día serás un inversor mejor.
Recuerda que la máxima en este negocio es salir vivo hoy para poder seguir invirtiendo mañana.
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