Las cuentas IceSave
Hace unos años un banco islandés empezó a ofrecer en el Reino Unido unas cuentas de depósito de alta rentabilidad, la cuenta ICESAVE.
Unos años después el banco quebró y las autoridades británicas tuvieron que pagar a los depositantes con los fondos de garantía de depósitos del Reino Unido, y ahora reclaman al gobierno y al pueblo islandés que pague la deuda. Tocan a unos 50.000 euros por familia y les ofrecieron un plan de pago en 37 años con intereses al 3%.
Pero los islandeses, en el referéndum celebrado ayer, dijeron que NO. Que es injusto e ilegal que obliguen a las familias islandesas a pagar por los desmanes de un banco islandés, del que muchos no eran ni accionistas ni tenían nada que ver.
La pregunta del millón es ¿Quién de todos debe pagar?
- Las autoridades británicas por no haber supervisado correctamente el funcionamiento del banco islandés en el Reino Unido.
- Los inversores británicos. No hay rentabilidad sin riesgo. Si las cuentas ICESAVE daban una rentabilidad muy superior al resto de bancos, ¿a ninguno se le ocurrió pensar que era porque tenían más riesgo?
- Los ciudadanos islandeses, al fin y al cabo el encargado de supervisar al banco islandés era el Gobierno y la Administración de Islandia y los ciudadanos deben responder por los errores de sus gobiernos.
¿Tú que opinas?
Etiquetas: invertirNuestros amados Eurodiputados
Ayer se votó en el Parlamento Europeo una moción para reducir los costes parlamentarios que afectaba a los Eurodiputados y que consistía en congelarse el sueldo y en volar en clase turista para trayectos cortos.
La propuesta fue rotundamente rechazada por la mayoría de la cámara.
¿Qué hay crisis en Europa? Ya, pero ellos tienen derecho a que se les suba el sueldo mientras que a los ciudadanos a los que representan nos exigen “moderación salarial”, que viene a significar: “De subir nada, y si te bajan un poco, no te quejes”.
¿Viajar en clase turista? Ni hablar. Eso supondría mezclarse con el populacho que les elegimos y les pagamos unos sueldos fabulosos, aunque no sabemos muy bien por qué ni para qué.
Pero todo esto tiene una explicación lógica.
¿Cuál es el límite razonable de personas que pueden participar en un debate? Recuerda la última asamblea de la comunidad de vecinos de la finca o comunidad donde vives.
Esta es mi modesta opinión: Veinte son muchos. Más de cincuenta, un absurdo.
¿Qué hacen 751 eurodiputados? Te lo digo yo. Uno habla, los demás “escuchan”, y de vez en cuando votan.
Si todos participasen por igual, por cada 10 minutos que te dejan para exponer tus puntos de vista, tienes que escuchar 125 horas, lo que equivale a unos dos meses de sesiones.
A casi todos los políticos les gusta hablar. ¿Te imaginas lo frustrante que es que sólo te dejen hacerlo 10 minutos cada dos meses?
Pero además, estoy convencido que la mayoría de los 750 europarlamentarios terminan su mandato de cinco años y no han tenido la oportunidad ni de abrir la boca en el Parlamento. Porque siempre habla el portavoz , el número 2 o el número 3 de su grupo.
Su función es tan inútil que se sienten frustrados. Les pagan una millonada por asistir al Parlamento cuando lo único que hacen es calentar el escaño y hacer palmas cuando ha terminado de hablar el portavoz de su grupo.
Un día detrás de otro, durante cinco años.
No son pocos los escándalos provocados por el absentismo de los Eurodiputados. Pero algo más quiero deciros. Es que lo entiendo perfectamente.
Es justo lo contrario que los voluntarios de una ONG. Que no cobran nada, y sólo les mueve la satisfacción de saber que están aportando para que el mundo sea un poco mejor.
El “trabajo” de la mayoría de eurodiputados es tan inútil y frustrante que lo único bueno es el sueldo y los privilegios. ¿Cómo van a aceptar que les toquen eso?
Una buena solución sería reducir el número de parlamentarios de 750 a 75. Les mantenemos el sueldo y los privilegios. Los que queden estarán más contentos y trabajarán más y, de paso reduciremos el coste en un 90%.
Pato o águila, tú decides
Un buen día me encontré en una fila para tomar un taxi en el aeropuerto.
Cuando el taxista que me correspondía se acercó, me llamó la atención lo limpio y brillante que estaba el taxi. El chófer, bien vestido con una camisa blanca, corbata y pantalones negros muy bien planchados, salió del taxi y me abrió la puerta, y me tendió una tarjeta mientras me decía, “Soy Guillermo, su chófer, permítame que ponga su equipaje en el maletero”.
La tarjeta de visita ponía su nombre y teléfono, aunque me la entregó por el reverso, en que podía leerse “Misión de Guillermo: Hacer llegar a mis clientes a su destino final de la manera más rápida, segura y económica posible, brindándole un ambiente amigable”.
Me sorprendió gratamente ver que el interior del taxi estaba igualmente limpio, sin una mancha. Mientras se acomodaba detrás del volante, Guillermo me dijo “¿Le apetece un café? Tengo dos termos, con café normal y descafeinado”.
Sonreí y le dije. “Gracias, pero ya he tomado café”.
Guillermo sonrió y dijo: “No hay problema, si prefiere un refresco tengo agua, Fanta, Coca-Cola normal y sin azúcar, y zumos de piña y naranja”.
Con una enorme sorpresa, le respondí “zumo de piña, por favor”.
Mientras me pasaba el zumo, Guillermo me preguntó mi destino y al responderle, me explicó rápidamente cual iba a ser la ruta más rápida. Me dijo “Calculo que tardaremos unos 40 minutos. Si desea usted algo para leer, tengo el País, el Mundo, el ABC y el Marca”, y si quiere escuchar algo, aquí tiene la lista de CDs que llevo y la lista de emisoras de radio que podemos sintonizar. Por cierto, tengo el climatizador a 22 grados, pero puedo subir o bajar la temperatura para que usted se encuentre totalmente a gusto”.
Le respondí: “Gracias pero a mí me marea leer en el coche. Sí le agradecería que ponga un poco de música clásica o relajante, la que usted prefiera”.
Mientras ponía el CD de música relajante, me dijo “Si le apetece será un gran placer conversar con usted, pero si lo prefiere, le dejo tranquilo en sus meditaciones”.
Aquí no pude más y le pregunté: “Dígame Guillermo, ¿Siempre ha atendido usted así a sus clientes?”
“La verdad es que no. De hecho, sólo los últimos dos años” me confesó Guillermo. “Antes me pasé cinco años conduciendo y quejándome la mayor parte del tiempo, igual que hacen casi todos los taxistas. Pero un día escuché en la radio hablar a un Gurú del Desarrollo personal que explicaba que en la vida obtienes lo que esperas. Si te levantas esperando tener un mal día, sin duda lo tendrás. Hubo una frase que me convenció. Decía, Sé diferente de tu competencia. No seas un pato. Sé un águila. Los patos sólo hacen ruido y se quejan. Las águilas no se quejan, se elevan por encima del grupo.”
“Esto me tocó la fibra” dijo Guillermo. “Estaba hablando de mi. Yo estaba todo el tiempo haciendo ruído y quejándome. Miré alrededor a los otros taxis y sus chóferes… los taxis estaban sucios, los chóferes no eran amigables y los clientes no estaban contentos. Entonces decidí hacer algunos cambios. Uno cada vez. Cuando mis clientes respondieron bien, hice más cambios”.
“Se nota que los cambios te han pagado”, le dije.
“Si, seguro que si”, me dijo Guillermo. “Mi primer año de águila duplique mis ingresos con respecto al año anterior. Este año posiblemente lo cuadruplique. Usted tuvo suerte de tomar mi taxi hoy. Normalmente ya no estoy en la parada de taxis. Mis clientes reservan mis servicios llamándome al móvil o dejando mensajes en mi contestador. Si yo no puedo servirlos personalmente, les consigo un amigo taxista águila confiable para que haga el servicio”.
Guillermo era fenomenal. Estaba haciendo el servicio de una limusina en un taxi normal.
Posiblemente haya contado esta historia a más de cincuenta taxistas, y solamente dos tomaron la idea y la desarrollaron. Cuando voy a sus ciudades, los llamo a ellos. El resto de los taxistas hacen bulla como los patos y me cuentan todas las razones por las que no pueden hacer nada de lo que les expliqué.
Guillermo, el taxista, eligió otro camino: Decidió dejar de hacer ruido y quejarse como los patos y volar por encima del grupo como las águilas.
No importa si trabajas en una oficina, en mantenimiento, eres maestro, funcionario, político, ejecutivo, empleado o profesional, ¿Cómo te comportas? ¿Te dedicas a hacer ruido y a quejarte? ¿Te estás elevando por encima de los otros?
Para ser un pato no necesitas hacer nada. Fíjate en los demás y limítate a quejarte como uno de ellos.
Ser un águila es una decisión y un estilo de vida. Significa estar pendiente de tu trabajo y tratar de ser hoy mejor de lo que eras ayer, y preguntarte cada día que puedes hacer para conseguir que mañana sea mejor que hoy.
Etiquetas: Motivacion, ReflexionesIntervención Militar en Libia
Naciones Unidas ha aprobado el uso de la fuerza contra el régimen de Gadaffi porque está atacando a los civiles de su propio país.
Los rebeldes terroristas, o los luchadores por la libertad, según quien hable de ellos, han vitoreado al presidente francés, Nicolas Sarkozy, por acudir en su apoyo y posicionarse contra el régimen de Gadaffi.
Hugo Chávez, el presidente de Venezuela, ha sabido explicar perfectamente la situación, argumentando que los motivos de la intervención no son humanitarios, sino petrolíferos, y condenando la intervención militar. Está muy ofendido con la resolución de la ONU, y tiene muchos motivos: Cuando la OTAN entre en Libia y renegocien las condiciones del petróleo con los rebeldes (luchadores por la libertad), el precio del petróleo bajará, y Hugo Chávez ingresará menos dinero al mes, mientras que con la situación actual de escalada de los precios del petróleo está haciendo su agosto. La intervención militar claramente perjudicará su bolsillo y por eso se queja con tanta vehemencia.
Sin embargo, el mundo puede ver que esta vez se trata de una intervención legítima con el respaldo de Naciones Unidas.
¿Es que la situación en Libia es mucho peor que en Sierra Leona o Timor oriental, por citar dos ejemplos de lugares donde se cometen genocidios? Posiblemente no. Pero en Libia hay petróleo y en los otros lugares no. Por eso la comunidad internacional lamenta y condena los genocidios en cualquier lugar del planeta, pero sólo interviene cuando hay dinero (petróleo) de por medio.
Y es que una intervención militar es algo muy caro, y sólo se puede justificar cuando el vencedor puede pagar la factura.
¿Y tú qué opinas?
A qué me dedico
Emprender con éxito depende de la conjunción de varios factores:
A) Si me apasiona lo que estoy valorando empezar
B) Mi habilidad en lo que pretendo empezar.
C) La demanda que exista del producto / servicio que voy a ofrecer.
Si cuantificamos en dos niveles cada uno de ellos podrían quedar así:
A) Me apasiona / No me entusiasma.
B) Se me da de maravilla / No soy especialmente bueno en eso.
C) Existe una alta demanda y pagan mucho / No está especialmente demandado ni valorado.
Si uno o dos de los factores están en su nivel bajo, es mejor descartar esa alternativa.
- Hacer jerseis de punto a mano: No me entusiasma / no soy especialmente bueno / No está muy demandado ni valorado. Esto es posiblemente una de las cosas que no me plantearé hacer jamás.
- Ser futbolista profesional: Me apasiona, está especialmente demandado y valorado pero no soy muy bueno en eso, por tanto mejor me olvido de la idea de ser profesional del fútbol.
- Ser escritor profesional: Me apasiona, creo que se me da bastante bien, pero teniendo en cuenta que el año pasado se publicaron 10.000 nuevos libros, la oportunidad de triunfar siendo un desconocido es muy escasa. Me temo que llego tarde para ser Ken Follet o Arturo Pérez Reverte.
La clave para triunfar es buscar algo que te apasione, que tenga demanda y que se te de bien, o al menos, que tengas la capacidad de aprender lo que te falta. Eso me pasa a mi con el Forex y los mercados financieros. Sé que se pueden ganar fortunas y me apasiona el tema, pero todavía no sé lo suficiente y sigo estudiando.
Un conocido mío quería ser cocinero. Estudió cocina. Consiguió entrar de ayudante en el Bulli y hoy regenta su propio restaurante. La cocina le apasiona; es muy bueno en lo que hace; y un restaurante excelente sigue teniendo demanda aún en tiempos de crisis.
La receta para triunfar consiste en encontrar el centro de esa diana. El centro donde se encuentran Lo que te gusta, lo que se te da bien y lo que el mercado demanda.
Etiquetas: consejos, emprender, éxito, ganar dineroCómo gana dinero un emprendedor
Emprender es empezar un negocio ofreciendo algo a unos clientes a cambio de su dinero.
Todo negocio está basado en una necesidad, o un problema que tienen los clientes potenciales, y que están dispuestos a pagar por que alguien lo solucione.
Pueden ser problemas pequeños, como ofrecer un buen café o unos buenos churros que proporcionen un desayuno satisfactorio a tus clientes. O hacer un programa de televisión que proporcione un rato de diversión a sus espectadores.
Pueden ser problemas importantes: Aquellos relacionados con la salud o con el dinero de los demás.
Pero la receta es siempre la misma: Solucionar problemas a los clientes a cambio de dinero.
Si te gusta ser profesor y explicar cosas a los alumnos, puedes hacer un curso de punto de cruz, o un curso de cómo ganar dinero en la bolsa.
Normalmente podrás cobrar mucho más por el segundo que por el primero, porque soluciona un problema de dinero, que es más importante que el problema de entretenerse haciendo un sueter.
La fórmula es clara:
- Si resuelves problemas pequeños de pocas personas, podrás ir tirando, como el panadero de mi barrio.
- Si resuelves problemas pequeños de muchas personas, podrás vivir bien o muy bien, como el dueño de McDonalds o como Andreu Buenafuente.
- Si resuelves problemas importantes de pocas personas, también podrás vivir bien o muy bien, como un buen abogado penalista o un asesor fiscal de millonarios.
- Si resuelves problemas importantes de muchas personas, entonces te harás multimillonario, como el Sr. Botín o los dueños de Google.
El rescate de la vergüenza
España sigue presionando a Europa para que amplíen el fondo de rescate de la zona euro. Pero los alemanes y los franceses tienen una manera elegante de no rascarse el bolsillo: argumentan que “aumentar el fondo de rescate sería una muestra de debilidad” y se oponen a ello. La excusa es casi tan buena como la de un conocido que cuando iba de cañas decía “Paga tú que yo sólo llevo billetes de 500 euros y aquí no tienen cambio”.
¿Son unos rácanos como mi amigo gorrón o los gorrones somos nosotros?
¿Por qué los contribuyentes europeos tienen que pagar los desmanes de un país (el nuestro) al que le sobran el 70% de los políticos, y que se empeña en mantener más de 30.000 coches oficiales repartidos entre la Administración del Estado, las Comunidades Autónomas y los Ayuntamientos?
¿Por qué somos el único país del mundo donde sus Señorías del Senado se gastan millones de euros en un sistema de traducción simultanea castellano-catalan-euskera-galego cuando sabemos que todos ellos saben hablar perfectamente el castellano?
¿Por qué el concejal de fiestas de un ayuntamiento de tercera tiene que ganar más dinero que un cirujano especializado?
¿Por qué exigen que los ciudadanos trabajen hasta los 67 años cuando sus Señorías, con 7 años de servicios (”trabajando” seis meses al año) en el Congreso de los Diputados tienen derecho a jubilarse con pensión máxima independientemente de que su gestión haya sido lamentable?
¿Para cuando un ERE en el Congreso, en el Senado, en las Comunidades Autónomas, en las Diputaciones y en los Ayuntamientos?
Los que han de responder a esas preguntas, y tomar las decisiones presupuestarias son los políticos, y estos lo tienen claro. Europa nos obliga a contener el déficit y ellos tomarán las medidas que haga falta: Seguirán subiendo impuestos, bajarán prestaciones y recortarán derechos a los ciudadanos (desempleo, jubilación, cheque bebé… ) Pero hay una linea roja que no van a cruzar de ningún modo: Nada de reducir el número de políticos ni sus derechos de pernada. Nada de reducir los cargos de confianza para los parientes y enchufados del partido (de uno y del otro). Nada de reducir las subvenciones millonarias a los partidos políticos. De eso ni hablar. Entre bomberos no nos pisamos la manguera.
Etiquetas: euro, rescateTiburones de Wall Street
Algunas películas de Hollywood muestran una imagen de un tiburón de Wall Street haciendo “saltar la banca” en una operación fabulosa, con el corazón a 160 pulsaciones mientras ven cómo se mueven los precios, con una sensación de vértigo similar a la de un piloto de F1.
Esa es la imagen mental que muchos tienen del especulador de forex. Nada más lejos de la realidad. Lo cierto es que el buen especulador se parece mucho más a mi abuela cuando hacía punto de cruz: (mas…)
Etiquetas: estrategias de inversión, forexInvitaciones a Restaurantes
Hoy me han invitado a tomarme una cerveza y un par de tapas (langostinos, croquetas caseras…), en un restaurante muy bueno de Alicante.
La ronda de tapas y cerveza sólo me cuesta UN euro. Sí, has leído bien, 1.00 €. Y me consta que es un excelente negocio para el dueño del restaurante. (mas…)
Etiquetas: ahorrar, consejos, gratisEl mercado Forex NO es suma cero
Si juegas al Poker, o a otros juegos similares, tu única esperanza de ganar dinero es ser más listo que tus oponentes. Porque su pérdida va a ser tu ganancia. (O tu pérdida su ganancia).
Estos son los llamados juegos “suma cero”. Porque la suma de los beneficios de los que ganan, es igual a la suma de las pérdidas de los que pierden.
La única manera que tienen los profesionales de ganar dinero, es una constante entrada de pardillos que pierdan el suyo.
En cambio, lo bueno del mercado Forex es que NO es así. (mas…)
Etiquetas: forex, ganar dinero, suma-cero
